MARKAWAMACHUKO

Por: Theresa Lange Topic - John R. Topic

Este artìculo fue publicado en los años '90 en la revista "Huamachuco, historia de grandes"

El pueblo de Huamachuco es favorecido con riquezas arqueològicas incomparables alrededor de la ciudad. En el Perù, como en ningùn otro paìs del mundo, el pasado prehistòrico se instruye en nuestra conciencia. Pero acà en Huamachuco los restos de varias civilizaciones nos sobremiran de los cerros, y el pasado es presente y tangible. Generaciones desaparecidas nos animan con sus hechos, y nos exigen servir como guardianes de su legado.

De los varios tesoros arqueològicos de la zona, la joya es sin duda Marcahuamachuco. Desde siglos sus muros enigmaticos han sido visibles en los valles circundantes, sìmbolo de pasado, noble, lleno de ambiciòn y grandeza. ¿Cuàles condiciones estimulaban a los residentes de Marcahuamachuco mejorar, un cerro impresionante, convirtièndolo en una obra maestra arquitectònica, donde piedra tallada por mano humana sirve como intermedio entre cerro y cielo?

Los hombres famosos de la arqueologìa peruana han buscado respuesta a esta pregunta. Max Uhle y Julio C. Tello exploraban en las ruìnas de la ciudad, buscando la identidad de los constructores. Theodore McCown en 1940 excavò varios meses entre las galerìas monumentales, buscando restos materiales que permitirìan la determinaciòn cronològica de los residentes de la ciudad y su relaciòn con otras culturas mejor conocidas de los Andes.

Con el desarrollo de metodologìa cientìfica en arqueologìa, y con mejor conocimiento de la prehistoria peruana en general, el rol que jugaba Marcahuamachuco en el mundo andino està cada año màs claro. El Proyecto Arqueològico Huamachuco, proyecto Canadiense que se ha dedicado desde 1981 al estudio de la prehistoria de la zona, ya provee algunos datos concretos y unas hipòtesis sobre el sitio y su historia.

Como resultado de las investigaciones recientes, sabemos que la grandeza de Marcahuamachuco es antecedente a la expanciòn imperial de los Incas o de los Huari. Antes de 400 d.c. comenzaron a construir los grandes muros dobles de dos y tres pisos que encierren mucho del sitio y que servìan como espacio domèstico para los moradores. Esta obra representa nuestro primer contacto con el Señorio de Huamachuco, sobre le cual los cronistas comentaban siglos despuès en contexto de la conquista incaica de la zona. Durante el incario, el territorio huamachuquino se extendia desde el Rio Crisnejas hasta Conchucos, y de Carabamba hasta el Marañon. Estas fronteras fluctuaban con el tiempo, pero representan màs o menos el lìmite de influencia huamachuquina durante el milenio de su poder. Este territorio grande y diverso proveìa  recursos naturales y humanos incalculables a la capital.

¿Y qué de esta capital? A 500 d.c. fue el centro màs grande de toda la sierra norteña. Un estilo arquitectònico distinto habìa surgido. El cerro mismo fue la cantera de que material de construcciòn fue sacado. La piedra natural fue ligeramente labrada, y cuidadosamente amontonada para los muros. Pachillas chicas llenaban los intersticios entre las piedras grandes. Las esquinas monumentales tan tìpicas de Marcahuamachuco ya formaban parte del inventario arquitectònico con grandes bloques rectangulares alternando en posiciòn vertical y horizontal. En contraste con civilizaciones màs tardìas, en que un plan urbano ortogonal fue impuesto sobre el terreno, los constructores de Marcahuamachuco trabajaban en armonìa con la tierra, utilizando cada eminencia natural, siguiendo los màrgenes de las peñas, permitiendo que las curvas del cerro dictàran la forma de la ciudad. Es muy claro que querian impresionar y asombrar. Los muros que construìan. son visibles a una distancia de 50 Km. Marcahuamachuco seguramente llamaba la atenciòn de los agricultores y artesanos en las comunidades circundantes, quienes vivìan y trabajaban en la sombra de las escructuras que fueron testimonio al poder permanente del curacazco huamachuquino.

Gracias a los antropòlogos y sociòlogos modernos, entendimos mejor los detalles de la organizaciòn social andina, y èste nos ayuda en interpretar las relaciones prehistòricas entre el cerro y los valles. Este no fue relaciòn estricta de dominaciòn y subordinaciòn, sino tambièn reciprocidad y de interdependencia. Marcahuamachuco fue el centro de la vida econòmica, polìtica y religiosa de toda la provincia. Pero el centro fue dependiente de la gente de las comunidades tributarias para su vitalidad e importancia. La gente del valle fue vinculada al centro por parentesco, por su participaciòn en las varias guarangas que comprendìa la poblaciòn de la provincia.

Las galerias masivas de Marcahuamachuco son testimonio a esta interdependencia. Estas galerias rectangulares, hasta 10x60 m. fueron construidas con planificaciòn experta, y con la colaboraciòn de grandes grupos de trabajadores. Excavaciones en 1987 demuestran que una funciòn importante de las galerias rectangulares del Cerro del Castillo fue la hospitalidad. Estas estructuras podìan acomodar grandes reuniones. Entre los hallazgos ceràmicos son ollas grandes, vasos pintados y coladores que servìan en la preparaciòn y distribuciòn de chicha, regalo y alimento tradicional en ocasiones ceremoniales y rituales. Los muros de estas galerìas tambièn contienen gran cantidad de huesos humanos. Los entierros son secundarios, puestos en los muros (probablemente durante la construcciòn) meses o años despuès del fallecimiento, adultos y ancianos fueron incorporados en los muros, y èste nos habla de la importancia del parentesco, reverencia para los antepasados, y el deseo de incluir sus restos en las estructuras dedicadas a la afirmaciòn de estas vinculaciones sociales.

Integrando y dominando las varias galerias y plazas que servìan como espacio pùblico, es el Castillo, la estructura preeminente del cerro y de la regiòn. El muro perimètrico de este monumento inspiraba respeto y temor y excluìa todos sino los màs privilegiados de sus recintos sagrados. El Castillo debe haber servido como centro religioso, y sìmbolo de la legitimacìa de la èlite de Marcahuamachuco en las civilizaciones andinas prehistòricas, la distancia entre clases servìa para disminuir la separaciòn entre segmentos de la poblaciòn. Pero esta sì fue una sociedad clasista, y el Castillo es la evidencia concreta de esta realidad. El Castillo es un rompecabezas arqueològico, mostrando el efecto de siglos de reconstrucciòn y cambios en su funciòn por huaqueros. Pero sabemos que la forma general del Castillo aparecìa antes de 500 d.c. y que el monumento no tenia rival en la sierra norteña.

Los huamachuquinos tambièn rendìan homenaje sagrado en otros lugares. La carretera moderna a las ruinas pasa por las columnas naturales de roca, no modificadas pero cercadas por un muro circular. Màs abajo en Cerro Amaru, tres pozos constituìan una huaca de gran importancia. Ofrendas de materiales exòticos fueron dejados y la presencia de ceràmica Huari encontrada allà en 1983 indica que su fama fue limitada al territorio huamachuquino.

Si la poblaciòn del sitio vivia en las galerìas curvilineas y edificios adyacentes por los margenes del cerro y si la arquitectura monumental del Cerro del Castillo servìa como espacio ceremonial: ¿Què funciòn tenìan las galerias de las circulares de Cerro de las Monjas? Estas estructuras han sido interpretadas como fortalezas, o como conventos similares a los de los Incas en que fueron hospedados las Akla-kona. La posiciòn aislada de las galerias circulares fuera de los muros de la ciudad, y la cantidad de habitaciones pequeñas sin entrada y sin ventana, sugiere que èste fue quizà almacenada para las varias guarangas que mantenìan una presencia en la ciudad.

El Señorio de Huamachuco logrò importancia regional màs o menos a 400 d.C. Es posible que esta importancia fue basada en ientercambio con sus vecinos, con los Mochicas al oeste, la cultura Recuay al sur, Cajamarca al norte, y las culturas menos conocidas del Marañòn al este entre 650 y 700 d.C. El imperio Huari extendìa su influencia al norte del Perù, afectando el curacazgo de Huamachuco. Esta influencia se puede apreciar en Viracochapampa, centro administrativo construido en el camino al norte. Pero Marcahuamachuco, segùn los datos ya disponibles, resistìa la dominaciòn extranjera, y Viracochapampa nunca fue ocupado, sus muros dejados sin terminar. No hay evidencia de influencia Huari en Marcahuamachuco al contrario, los Huari adoptaban varios atributos arquitectònicos de los huamachuquinos y la galeria rectangular fue trasladada al sur  en incorporada en el inventario de formas arquitectònicas tìpicas de Huari; màs tarde servìa como protopito de la Kallanka incaica.

La ocupaciòn de Marcahuamachuco seguìa despuès de 1000 d.C. pero sin nueva construcciòn de importancia. El genio del pueblo seguramente se expresaba por otros medios a partir de esta fecha. Con la dominaciòn incaica a partir de 1470 d.C., Marcahuamachuco fue abandonado. Los Incas fundan un nuevo centro provincial, en el mismo lugar que ocupa Huamachuco moderno. La plaza moderna fue parte del plaza incaica, y la capilla de San Josè se encuentra en el Ushnu incaico. La Curaca de Huamachuco tenìa una posiciòn de respeto en el imperio incaico, pero fuera de la ciudad de construido por sus antepasados.

Huamachuco, 24 de junio, 1988

 

 

Agradecemos la colaboraciòn voluntaria de todos los amigos y paisanos que estan enviando fotografìas de Huamachuco y Markawamachuko

 

Colaboraciones:

Alfredo Melly, Walter Castillo, Francisco Yupanqui, Ricardo Altuna

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